ENTREVISTA A SABRINA USACH (MENDOZA)

¿Por qué elegiste la poesía para expresarte?

Siento la poesía parte de mi vida desde que soy pequeña. Mi madre fue siempre una artista impulsora sabrina usach2de mi creatividad. La escuchaba tocar el piano y yo me imaginaba cada cosa…, recitaba para mis adentros inocentes rimas, bailaba. Se fusionó en mí la musicalidad con el vuelo de la imaginación, la mezcla de imágenes y sentimientos. Cuando niña la vida me marcó con la muerte de mi padre y lo que mi familia tuvo que vivir durante largos años de crisis.  Creo que la experiencia temprana de esa clase de situaciones me hizo crear un mundo de imaginación, interrogación e introspección muy grande. Y lo humano, sus carencias, las ausencias y el valor de la vida fueron temas recurrentes y a la vez ello se correspondía directamente con mis lecturas precoces y mi humilde producción escrita de versos y versos. Con el correr de los años, tanto mis lecturas como mi escritura fueron provocando un espiral de pasión, con el respecto que esta palabra se merece, porque sinceramente siento eso cuando leo o escribo poesía y no otra cosa, me conmueve, me provoca algo físico. Y decir que elijo la poesía para expresarme implica un camino de conocimiento y autoconocimiento muy profundo; la poesía está en la realidad que percibo, su música la hallo en todas las experiencias vitales, es poderosa, siento que es poderosa. La palabra poética es combativa, revolucionaria hasta consigo misma, nunca se sabe qué nos va a decir ni cómo, pero se percibe de ella una fuerza inmensa, un impulso y ganas de nacer y renacer permanente, por eso la elijo.

¿Cuáles son las fuentes con que alimentás tus poemas?

Mis poemas son el resultado de grandes momentos de reflexión intensos, me impacta enormemente el hecho de estar viva, tener un cuerpo humano, formar parte del devenir, ser. Entonces, allí vienen mis preguntas, mi experiencia sobre, mis deseos, y por supuesto, allí vienen mis poetas preferidos, leerlos me influye y nuevamente me apasiona; los poetas entran en mí y con ellos el lenguaje, la historia, la filosofía, la música; también la bronca, la denuncia, el combate, la crítica. Dependiendo la época de mi vida las fuentes fueron diversas, desde lo tremendo de Alfonsina o lo inaudito de Pizarnik hasta lo sublime de Kamenszain o lo revelador de Cucurto y en el medio, todo lo que estuvo a mi alcance. Mi último poemario refleja un meticuloso trabajo del lenguaje y de las imágenes y esto se lo debo también a la música; escuchar la letra de Cerati por ejemplo, me transporta a la mitología, a lo fantástico, a lo carnal; por su parte, escuchar a Spinetta significa para mí una pulsión surrealista de la experiencia poética y una sabiduría asombrosa. Los que leerán el poema vertebral de mi libro, Carta necesaria de la mima. Cantata del silencio infinita, sabrán que mi punto de referencia es la canción célebre de Artaud. Ahora estoy escribiendo de una forma más libre, más suelta, más despreocupada del lenguaje porque justamente la atención está en el afuera, en el otro, en la realidad urgente y no en mi experiencia con lo poético.

¿Tu poesía se basa en lo cotidiano y/o los mundos interiores?

Encuentro en la poesía un curioso camino de autoconocimiento; inicialmente mis poemas reflejaban el yo de una forma muy marcada, exageradamente marcada. Después, el hecho de leerme así me hizo ver los avatares psicológicos que mi persona reflejaba y de inmediato me agarró la locura de comenzar un nuevo camino, de rehacer mi escritura; pero solo logré entrar en un caos existencial,

“La palabra poética es combativa, revolucionaria hasta consigo misma”

escribía y escribía, pero no lograba unidad. Entonces me encapriché, leí muchos ensayos de poesía; justo en ese momento de mi vida, en el 2012, en medio de ese caos de identidad poética, conocí al Gastón Ortiz  Bandes,  docente, escritor y loco; él me abrió la tranquera, me llenó de bibliografía y conocimiento y yo emprendí mi propio camino, crecí. Luego, en ese mismo año, tomé un taller de poesía a cargo Tamara Kamenszain donde compartí mi poesía con la de mis cumpas y eso significó un cambio en la postura frente al acto poético. De Tamara comprendí, entre otras cosas, lo importante de la unidad, ese “hilo” con el que se teje un libro de poemas; de mis compañeros del taller: la Sol Muñoz, el Javier Píccolo, el Gabriel Jiménez, el Gonzalo Córdoba, la Eliana Drajer, el Sergio Pereyra y la María García, comprendí fundamentalmente  el papel que juega la poesía en la sociedad, a eso lo veía lejano. Esta experiencia se conjugó con mi deseo de al fin salir del yo; aunque lo logré hasta cierto punto, porque me metí con el lenguaje, con la búsqueda de mi lenguaje y, aunque escribí sobre la Mima en mi último libro, escribí sobre lo que mi mundo interior sufría: la búsqueda de unidad, el encuentro con la libertad del lenguaje; esto se corresponde con algunos episodios que presento en donde prevalece lo sobrenatural y lo ilógico en relación a vivencias, visiones, deseos. Recién ahora, teniendo otro panorama de la poesía y de la gravedad social por la que atraviesa Latinoamérica y alejada de mi Guaymallén querido, me estoy abriendo a otro tipo de escritura más mundana, más con los pies sobre la tierra. Esto es muy loco, parece que mi evolución poética se corresponde oportunamente con mi crecimiento personal.

¿Qué rasgos la caracterizan?

Primero que nada, el inconsciente, una especie de escritura automática que se planta de principio a final. No utilizo signos de puntuación, excepto que sean simbólicos; pues, el mismo trabajo en la disposición de los versos va conformando encabalgamientos que permiten la unidad de imágenes. También la ambigüedad, al leer uno de mis poemas se puede ver una imagen erótica o una metamorfosis; resulta divertido para mí, pero sé que quizá complejo y aburrido para mis lectores. Otro rasgo es la musicalidad, y con esto vuelvo al lenguaje; no hablo de rima, sí de melodía, de encuentros maniáticos de vocales, de grupos de sonidos, pero todo muy sutil, dulce, diría. Mi poesía es muy corporal, la experiencia física con instrumentos musicales, con otros cuerpos humanos, con el roce del papel son necesarios para lo que deseo decir. La analogía entre papel y piel, entre libro y cuerpo, entre lágrimas y tinta es muy recurrente; los versos siempre tienen un carácter pasional de forma sugerente, es un gran juego sinestésico en el que se conjugan varios cuadros.

¿Cuáles son las temáticas más repetidas que aborda tu poesía?

Partiendo de que mi poesía se corresponde a mi experiencia física y vital, los temas que ya se me vienen a la mente son la ausencia, la carencia, el vacío, la soledad, el sexo, la muerte, el despertar de la conciencia, la transformación, la soledad, y sobre todo la búsqueda de un lenguaje, del lenguaje que necesita mi poesía para expresarse. Esto último, aunque no se encuentre explícito, siempre está rondando, es un vientecito que va y viene soplando levemente las palabras verso a verso. Seguramente muchos temas más, dependiendo el poemario y otras tantas cosas; pero en general son estos los temas. Mi nueva poesía, como mencionaba anteriormente, sale bastante de estos temas tan egos y hace aparecer otros como la pobreza, la indolencia, la influencia del capital en la vida de las personas, la crítica a los nuevos modelos de mujer; es más exteriorista.

¿Qué poetas nacionales y extranjeros son de tu preferencia? ¿En qué sentís que te han influenciado o qué aprendiste de ellos/as?

Bueno, voy a comenzar al revés. Creo que todos los temas que mencioné anteriormente no son nada originales, creo que la poesía se viene elaborando con la historia misma del hombre, esto hace que la escritura forme parte de un todo humano, que la poesía tenga movimiento, ruede. No hay lectura que no me haya influenciado, todas han despertado o ampliado mi campo de conocimiento. Particularmente, prefiero a aquellos que proponen un cambio, los innovadores, me gusta la sorpresa, la revelación, lo loco. Partiendo de lo nacional, puedo reconocer un gusto por aquellos que, dejándose seducir por el surrealismo, hallaron filamentos magnéticos lingüísticos que les permitieron hacer resplandecer su propia originalidad y a la vez marcar tendencias y encontrar razones vitales como lo hicieron Alfonsina S., Oliverio, Aldo P., Macedonio F. o Alejandra en su momento, por mencionar algunos. A la vez, tengo mi preferencia por Paco U., Arturo C., Néstor P., Osvaldo y Leónidas L., Tamara K. … Y no me permito dejar de nombrar a poetas mendocinos como Gonzalo Córdoba, Javier Píccolo, Gastón O. Bandes, Agustina Randis… Por lo extranjero tengo también mis preferencias por poetas latinoamericanos como Delmira A., Juana de I., Vicente H., Roberto B., Nicanor P., José L. L. … Y de más está decir mi locura por la poesía vanguardista europea, toda. Para decir de qué modo todos ellos me han influenciado, tendría que responder con algún poema; en este momento no encontraría otra forma más sincera de explicarlo. El haber participado en La Juntada APOA el año pasado me permitió conocer más y más poetas y formas de escritura que al leerlos y escucharlos me hizo sentir parte de algo muy hermoso y, tomar conciencia de que a todos nos une la poesía, es mágico y revelador.

“Mi poesía aborda la crítica a los nuevos modelos de mujer”

¿Cómo ves al movimiento poético actualmente en tu ciudad?

Hoy por hoy hay un gran movimiento poético, ciclos de lectura, presentaciones de libros, revistas y artículos periodísticos que demuestran el crecimiento y la atención que se le está dando a la escritura. Lamentablemente, este crecimiento coincide con mi desarraigo de la provincia de Mendoza y mi estancia (¿circunstancial?, ¿finita?) en Capital Federal. No estoy en contacto físico, pero hago lo posible por leer y saber lo que se está haciendo. La movida que hace Pájaros Librería Independiente es destacable, es un espacio de encuentro cultural sin precedentes en la transmisión de la escritura, la música y el arte en general.

¿Qué opinión te merece lo que proponía el poeta Osvaldo Lamborghini: “Primero publicar, después escribir”?

Llego a quererlo a este tipo y a todo lo que dijo, es simpático, leerlo me saca una sonrisa siempre. Me pasó también la primera vez que leí esta proposición por la que ocurrentemente se me pregunta ahora. Esto tiene que ver con la necesidad de nacimiento inmediato de la escritura. Creo que toda publicación implica un crecimiento y renacer; personalmente me pasó de renegar o tener sentimientos de rechazo (no siempre) sobre lo que leía que había publicado o leído frente al público. Así y todo esto es constructivo; porque hay un momento en el que la cabeza me cambia, miro las cosas de otra forma, me autoanalizo y eso, aunque patalee, me provoca inspiración, ánimo por escribir nuevamente, reescribir, cambiar, encontrarme, sorprenderme. Hoy estoy en ese camino, y contradictoriamente, me falta un largo camino para volver a publicar.

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 sabrina usachNací en Mendoza. Desde que me dedico a la docencia realizo proyectos y actividades que tienen que ver con el fomento de la producción escrita. A fines del año 2012 publiqué en Guaymallén mi primer libro de poemas Versos para beber hasta bajo el pseudónimo Faustine, con el apoyo de la F.L.I.A. Desde febrero del 2013, resido en la provincia de Bs. As. Actualmente escribo y me sigo dedicando a la enseñanza de la Literatura.

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