ENTREVISTA A RITA GONZÁLEZ HESAYNES (AZUL, BUENOS AIRES)

stickyrita¿Por qué elegiste la poesía para expresarte?

No creo haber elegido específicamente la poesía. Desde muy chica utilicé las formas más diversas de expresión, desde inventar juegos hasta dibujar o, más tarde, crear estilos visuales mediante la vestimenta. Uno puede ser un canal usando casi cualquier cosa, a través del cual la realidad entra y se modula de una manera diferente. Con la poesía trabajé mucho porque me parece muy maleable, por ser lenguaje y por ser canto, por su carácter intangible que te vuelve más independiente de las herramientas materiales y también por la condensación de sentidos que permite, donde la imaginación del que dice y la del que escucha (que a veces son el mismo) se encuentran y fabrican mundos. Pero esto lo podés decir de cualquier arte; claro que uno va privilegiando ciertas formas de expresión y con eso te terminás trabajando a vos mismo: con los símbolos que más te significan y transforman volvés a pensar el mundo, por eso si yo tuviera que concebir un dios sería algo así como un poeta que se canta a sí mismo. Al principio te parece que usás la poesía como medio, después que la poesía te usa a vos y así sucesivamente, no sabés si la elegís, si es necesidad, si es capricho, si es lo que más se acomoda a tu labor del momento, si te determinaron en la infancia… y así con todo.

Tajante sobre una afirmación de Osvaldo Lamborghini: “también los grandes nombres han dicho tamañas estupideces, más dignas de una bandita pop (…) o de una vedette que busca fama mediante el escándalo, que de un artista verdaderamente comprometido con su propia búsqueda”.

¿Cuáles son las fuentes con que alimentás tus poemas?

Mi respuesta es poco original: la vida misma, la búsqueda de sentidos que mantengo desde que tengo consciencia, todo lo que captura mi atención, sea magnífico, horrendo o intrascendente en apariencia: la calle, libros viejos de historia, visiones, recuerdos, charlas, otras artes o lecturas, las constelaciones del hemisferio sur, todo va al horno psíquico y, de ahí, al poema.

¿Tu poesía se basa en lo cotidiano y/o los mundos interiores? ¿Qué rasgos la caracterizan? ¿Cuáles son las temáticas más repetidas que aborda tu poesía?

Me costaría responder esta pregunta aislada de las dos siguientes, así que me voy a permitir unirlas en una. Siempre hay apelaciones a lo cotidiano y a los mundos interiores, pero me gusta imaginar que se basa en el mundo exterior del cual soy parte como una célula puede serlo de un cuerpo. Pienso mucho en las correspondencias de todas las cosas (y también en las excepciones), en la fractalidad de lo existente, que no se da solo en lo que pensamos como naturaleza sino también en la historia y la experiencia humana diaria, y por eso también escribo mucho sobre estas cosas. La destrucción de una ciudad entera es la cotidianeidad de la guerra, la aparición de nuevas especies es parte del mundo interior de la biósfera; me agrada salir del yo individual y mirar desde esos otros ojos. Por supuesto que uno termina escribiendo sobre los temas más variados, pero reconozco esa tendencia. Las esferas microscópicas o supralunares, los cambios y continuidades entre distintas épocas y civilizaciones, el amor a la vez íntimo y transpersonal, la recursividad de lo que consideramos real, la posibilidad de metamorfosis de una consciencia… constantemente doy vueltas alrededor de estos temas, siento que hablo siempre de las mismas cosas, pero también porque siento que suceden siempre las mismas cosas.

¿Qué poetas nacionales y extranjeros son de tu preferencia? ¿En qué sentís que te han influenciado o qué aprendiste de ellos/as?

En distintos momentos daría respuestas disímiles. Si algo me hace vibrar, es que estoy aprendiendo, asimilando.  Ahora nombro, qué se yo, a Olga Orozco, Walt Whitman, Shakespeare, Gherasim Luca, Jotaele Andrade, William Blake, Ted Hughes, Lord Byron, Percy Shelley, pero también la mitología griega o nórdica, libros de religión o filosofía, relatos medievales, las poéticas cinematográficas de Cronenberg o Gilliam. A veces veo a estos monstruos como hermanos mayores, no solamente me dieron lecciones de oficio, sino que en sus distintas sensibilidades descubrí las semillas de la mía, me animaron a seguir por ciertos caminos, que yo pienso como visionarios, pero también, como en el caso de Hughes, por ejemplo, en ese bucear en la memoria profunda de una vida para rescatar los restos de un naufragio, eso me emociona terriblemente, quizás es lo único que podamos hacer en forma de criaturita.

¿Cómo ves al movimiento poético actualmente en tu ciudad?

Siento que explota, que hay una cantidad asombrosa de poetas de edades muy distintas que están en plena actividad. Me alegra muchísimo la diversidad de eventos de lectura y de proyectos editoriales que brotaron en estos años. Estoy conociendo a muchos poetas con los que, de otro modo, quizás nunca me hubiera tropezado. Entre lo más novedoso veo un crecimiento de la recitación, que obra otro tipo de alquimia entre rapsodas y escuchas, una exaltación muy potente del aquí y ahora. Si algo me apena es la falta de continuidad entre las diversas generaciones y grupos que no se leen realmente entre sí (aunque hay excepciones muy lindas). Y también veo cierto agenciamiento del espacio poético para la obtención de fama o lucro, por parte de iniciativas que tienen menos que ver con la poesía que con otros géneros, como el stand-up, o que se basan más en un efectismo facilista orientado al aplauso del público que en el trabajo real con el lenguaje. Pero no todo es negativo, todo esto también genera debates muy interesantes, divergencias, canales de aproximación al arte, que le dan vida a los movimientos poéticos, los hacen desarrollarse, cambiar, multiplicarse.

“siento que hablo siempre de las mismas cosas, pero también porque siento que suceden siempre las mismas cosas”.

 ¿Qué opinión te merece lo que proponía el poeta Osvaldo Lamborghini: “Primero publicar, después escribir”?

Que también los grandes nombres han dicho tamañas estupideces, más dignas de una bandita pop comercial titiriteada por una megaempresa discográfica, o de una vedette que busca fama mediante el escándalo, que de un artista verdaderamente comprometido con su propia búsqueda. Publicar es un acto de transmisión y un emitir por el solo hecho de emitir, sin haber trabajado previamente el mensaje o la forma de lo que se dice, es una falta de respeto a la sensibilidad del lector, solo genera ruido, montañas de paja entre las cuales se vuelve cada vez más difícil encontrar las agujas de oro.

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Gonzalez Hesaynes, Rita

Rita González Hesaynes

Nacida en Azul, donde creció modestamente a la sombra de los tilos y de los videojuegos. Víctima crónica del insomnio y la esperanza. Se la ve vagar por las encrucijadas de Caballito despojada de alma, de la que afirma, no sin orgullo, haber vendido a un demonio oportunista a cambio de un puñado de versos y aventura.

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