ENTREVISTA A CRISTIAN MOLINA (LEONES, CÓRDOBA)

¿Por qué elegiste la poesía para expresarte?

cristian molinaLa poesía no se elige, ni tampoco creo que la poesía nos elija. Pienso que se vuelve deseo, intensidad, ni bien uno entra en ella y ella entra en uno. De ahí no se sale, porque las intensidades simplemente son, acontecen. Y esa intensidad tampoco expresa algo, ni está dirigida, al menos meramente, a expresarse o expresar algo. La intensidad simplemente acontece y te transforma, te vuelve otro diferente cada vez y sin que te des cuenta en el momento de la escritura.

¿Cuáles son las fuentes con que alimentás tus poemas?

Pienso que la poesía acontece y cuando lo hace, no necesita más que la intensidad de poder ser.

¿Tu poesía se basa en lo cotidiano y/o los mundos interiores?

La poesía se basa en lo que quiere, cada vez que quiere.

¿Qué rasgos la caracterizan?

Tengo que responder que no quiero saber yo qué la caracteriza. En todo caso, con los poemas de la poesía, lo hermoso es que cuando los leen otros –lo cual no es un interés ni una obligación–  hagan con ellos lo que se les cante, incluso que los caractericen como se les cante; así que les dejo la respuesta quienes lean.

“estamos en un momento bastante careta en la práctica poética local”

¿Cuáles son las temáticas más repetidas que aborda tu poesía?

Es difícil la respuesta, porque la poesía no es mía tampoco. Ni siquiera los poemas. Cada vez que acontecen ambos me vuelven otro. Si hay algo entre esos otros en común, quizá, sea ese devenir incesante en otros y de otros. Y tal vez algo que los lectores puedan descubrir también, pero que yo desconozco. Algunos –unos pocos – han encontrado continuidades. Pero yo no me doy cuenta de esas coincidencias hasta que las oigo en esas lecturas o o me las dicen.

¿Qué poetas nacionales y extranjeros son de tu preferencia? ¿En qué sentís que te han influenciado o qué aprendiste de ellos/as?

Muchos. Pienso que los poetas franceses del S XIX (todos) siempre vuelven de una manera irremediable en la lectura. Pero también T. S. Eliot, Guinsberg , el Ferni Pessoa, Ana Cristina César, Wally Salomão, César Vallejo, Sor Juana Inés de la Cruz, Rubén Darío, Oliverio Girondo, Osvaldo Lamborghini, Oscar Gianuzzi, Enrique Lihn, Néstor Perlongher, Diana Bellesi, Nadia Prado, Federico Luy, Washington Cucurto, Mercedes Gómez de la Cruz,  Martín Prieto, Osvaldo Aguirre, Diego Colomba, Alfredo Rescia, Juan Manuel Inchauspe.

En cada uno hay intensidades diferentes, más allá de cualquier tecniquería o programatismo en el que a veces se los encierra; en esas intensidades encuentro la orquesta de una voz que pone en tela de juicio todo, hasta a sí misma. Y además, siempre hay algo complejo e inasible, como un plus irreductible a cada uno de ellos, algo que siempre me imanta, aunque no sé bien por qué –al menos en principio, cuando los leo, mientras los leo- y eso es en definitiva lo que me interesa de sus poemas y que haya en cualquier poema.

¿Cómo ves al movimiento poético actualmente en tu ciudad?

Generalmente lo leo. Pero cuando lo veo y lo escucho, percibo siempre distintos escenarios, divididos y sin comunicación; podríamos decir, uno en la cresta de la ola, hegemónico incluso a nivel nacional, asediado por jóvenes arribistas ansiosos de éxito, y otros, más bohemios (con aires de revolucionarios trasnochados en una alta retórica prestigiada) frente a otros reaccionarios (que cuidan muy bien las maneras todavía, no vaya a ser que se les escape la lengua). Creo que esto no es exclusivo de Rosario, pero se visibiliza muy bien en la ciudad. Es la lógica del consenso la que opera ahí, a pesar de la división, porque coexisten sin diálogo. Se dice que antes el enfrentamiento entre las escrituras era visible en la lengua, se hacía lengua, y obligaba a dialogar, a discutir. Ahora se cuidan todos de ignorarse o de ser amigos, y nadie discute nada. Creo que la única poeta que sale de todos esos marcos es Beatriz Vignoli, aunque  fácil no le es ni le ha sido por eso en la propia ciudad, porque en el presente, para ser poeta, o escritor, ahora lo que se prioriza son las buenas maneras, de donde se sigue que estamos en un momento bastante careta en este sentido en la práctica poética local; e intolerante, porque si no, no habría problemas en discutir y en poner en contacto las diferencias.  Además, creo que eso solo genera escritores paranoicos, pendientes de lo que dicen o hacen los otros con su poesía, en figurar en determinados escenarios o entre determinados escenarios, y no concentrados en dejarse atravesar por la escritura. En esa paranoia circula el poder del presente y de lo actual.

“La poesía no es mía. Ni siquiera los poemas. Cada vez que acontecen ambos me vuelven otro”

 ¿Qué opinión te merece lo que proponía el poeta Osvaldo Lamborghini: “Primero publicar, después escribir”?

Todo lo que plantea El Osvald siempre me atrapa por su intensidad. Creo que esa frase es importante para su práctica, y para la de algunos escritores que vinieron después, como César Aira. En ellos funciona perfecta, aunque la obra de Lamborghini tuvo una gran cantidad de inéditos. Ahí había algo del orden del deseo en esa frase, como una consigna a futuro, que tomaron escritores como Aira o Cucurto. Y que creo va a seguir siendo la consigna de algunos escritores argentinos prolíficos, un punto de identificación, pero que en cada uno significa una cosa distinta. Quiero decir, con esa frase, Aira y Cucurto no hacen lo mismo: uno satura el mercado editorial con libros, el otro crea una editorial cartonera. De todos modos, esa frase no debe ser la consigna de todxs, si no del o la que se la aguante con todo su riesgo.

PARA LEER A CRISTIAN HACÉ CLIC ACÁ

Leones, Córdoba, 1981.

molina-cristianPoeta, narrador y profesor nacido en Leones (Córdoba), que desde el año 2000 vive en Rosario. Ha colaborado en el suplemento literario Señales del diario La Capital y en Bazar Americano. Publicó, bajo diferentes heterónimos, los libros de poesía Blog (2012), Lu Ciana. Plaga xombi sodomita (2013), Un pequeño mundo enfermo (2014), el relato Wachi book (2014), la novela Morocos (Letracosmos 2013) y el libro Machos de campo (Letracosmos 2012). Participó de diferentes antologías, entre ellas, Rosario. Ficciones para una nueva narrativa y Código urbano. Publicó el libro de ensayo Relatos de mercado en el Cono Sur (2013).

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